Aunque nadie puede precisar exactamente desde cuándo, pero sí durante mucho tiempo (100 años o más o menos), con cada amenaza de tormenta y al caer la noche se podía ver una terrorífica figura vestida de blanco caminando por la calle Mariscal Estigarribia, en Areguá. Salía desde el lago Ypacaraí y, subiendo por la doble avenida, llegaba hasta la iglesia de La Candelaria, en el punto más elevado de la ciudad, para luego regresar por el mismo camino a las aguas que, según la leyenda, fueron su sepultura.
En su correría, metía miedo a los apurados pobladores que buscaban refugio de la inminente tormenta. Incluso habría llegado a matar del susto a más de uno. Fue parte indiscutible de las leyendas de la ciudad de Areguá desde principios del siglo XX hasta que el espectro desapareció hoy en día. “Ha’e ojuka siétepe ha upéare ko’ága ramo ikatu opytu’u (ella les mató a siete y por eso ahora recién puede descansar)”, dice sin titubear don Liduvino Goiburú (65), cuidador del cementerio de Areguá.
“No hay consenso en relación a la fecha que ocurrió el hecho. Unos dicen que fue en una época de constantes revoluciones, probablemente entre 1910 y 1920. Otros sostienen que fue antes de la guerra de la Triple Alianza, cuando el Mariscal (Francisco) López venía hasta Areguá con Madame (Elisa) Lynch y solían caminar juntos hasta el lago por la avenida de los eucaliptos, en el Castillo Palmerola”, sostiene por su parte Enrique Delgado, guía turístico de la ciudad.
Asesinato. La leyenda cuenta que la misteriosa aparición sería el fantasma de Limpia Concepción, una chiperita luqueña que vendía sus productos en las estaciones ferroviarias de Luque y Areguá. Para viajar entre una ciudad y otra, lógicamente, aprovechaba el tren. El relato le atribuye a la joven mujer una belleza fuera de lo común, realzada incluso más por su sencillez e inocencia.
Pero la tragedia la eligió justamente a ella y un día, supuestamente unos guardas del tren o escoltas de López, asegurándola que comprarían todas sus chipas, la llevaron hasta la orilla del lago, donde procedieron a violentarla sexualmente entre todos. El crimen terminó con la joven ahorcada con su propia cabellera.
Venganza. “Ha’e ojurá raka’e venganza. Ha he’i ojukarire siete arriérope odescansáta ha. (Dicen que juró venganza. Dijo que iba a descansar después de matar a siete hombres)”, explicó ayer Goiburú. Añadió que los tipos a quienes se les aparecía Limpia Concepción no morían enseguida, sino de manera inexplicable dos semanas después, tras haber sufrido mucho.
Más que frutillas
Toda la ciudad de Areguá está llena de cosas interesantes para conocer. Con toda seguridad, el distrito tiene mucho más que frutillas para ofrecer, ya sea por su naturaleza, su historia o los productos de artistas de diferentes campos. Enrique Delgado, aregüeño de nacimiento y guía turístico, conoce el lugar a fondo. Su teléfono es (0961) 82 76 69.
Lo dijeron
“La leyenda dice que tenía una larga cabellera y esbelto cuerpo. Su cuerpo fue arrojado al lago”
“Unos pescadores encontraron el cadáver, lo trajeron hasta la orilla y le dieron cristiana sepultura”
- Enrique Delgado Guía turístico
“Upe tiempo che mitã’i guasu, pero ahendu la comentario, pe guarda trenpegua la ojuvy va’ekue chupe”
“Che acalculá la ojesalvá hague porque nahenduvéi la historia la ha’e oseha. Según la historia, siétepe ojukava’era”
- Liduvino Goiburú Cuidador del cementerio
“Se escuchaba mucho”
Leyenda. “Y es parte de las leyendas de nuestra ciudad. Cuando yo era criatura, yo escuchaba esa historia de los mayores. A lo mejor querían asustarnos para no salir a la calle cuando había tormenta”, comentó Úrsula Irrázabal, propietaria del restaurante “La Palmera”, en Areguá.

